Hoy es domingo


Hoy es domingo y como de costumbre… nostálgico. Desde que recuerdo he sido amante del romance y los finales felices, tal vez todas esas comedias románticas que he visto y unas cuantas novelas de amor  que he leído hayan surtido efecto en mi forma de ver la vida; como si encontrar el verdadero amor fuera el único propósito del ser humano y que al final todo estará bien si por un golpe de suerte o las vueltas del destino te topas con tu alma gemela saliendo de tu panadería favorita, y que además gusta del crème brûlée tanto como tú y su canción favorita es esa de Jorge Drexler que te encanta… sí, esa. Sin dejar de lado su perfecto perfil, pestañas más largas que las mías y sonrisa a lo Damon Salvatore.

¡Pero NO! Que equivocada he estado todo este tiempo. Hoy es domingo y como de costumbre, cerré la puerta y cortinas y me dispuse a ver una  película esperando que el lunes se demore en llegar; la de turno fue la francesa de Jean-Pierre Jeunet, «Amélie», que por alguna extraña razón aún no había visto y tengo que admitir que me dio respuestas a preguntas que no me había cuestionado jamás, es de esa selecta clase de filmes que te cambian.

No daré detalles de la película porque todos interpretamos una misma trama de formas totalmente distintas y si no la has visto aún, ya sabes que hacer este jueves por la noche. Amélie Poulain transformó mi forma de ver el amor, ya no anhelo encontrar a ese alguien que me cambie la vida porque me he dado cuenta de que esa persona siempre ha estado aquí, oculta tras esos ideales de un amor perfecto y obviamente inexistente. Esa persona soy YO.

Es por eso que desde hoy me he propuesto enamorarme de quien soy, de lo que he logrado, de lo que hago y de lo que el mañana me depara. Soy quien ajusta las velas, quien decide que camino tomar y quien tiene el control de mi felicidad. Muchas veces me he subestimado pero como lo dice una de mis frases favoritas de este filme:

«Tus huesos no están hechos de cristal, tú puedes con los golpes de la vida»

Y por ende… del amor.

Es así que comprendí que el amor no llega a las personas que lo buscan sin siquiera saber a donde van. Llega cuando en realidad estamos listos para amar y ser amados, cuando ya estamos enamorados de nosotros mismos; en paz con el pasado, presentes en el hoy y sin demasiadas expectativas en el mañana, pero con metas realistas por alcanzar.

Hoy es Domingo y creo que me estoy enamorando de mí. 🙂

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