Cómo sanar un corazón escuchando a Natalia Lafourcade

Una buena amiga me dijo que este álbum salva vidas y cuánta razón. 

No sé si fue a propósito, pura casualidad o cuestión de percepción personal; pero las canciones en el álbum «Hasta la Raíz» de Natalia Lafourcade están ubicadas en el orden de las fases que experimenté a través del duelo posterior a terminar una relación, que va desde un muy sentido origen a un final que me hizo llorar.

Empiezo con Hasta la Raíz.

La importancia de no olvidarse del origen, de aquel lugar al cual uno pertenece que pudiera parecer muy lejano; podría ser un lugar, podría ser un amor, podría ser una persona. Habla a cerca de esa esencia que es muy importante dentro de nosotros y de ese origen que no hay que olvidar por más lejano que podamos llegar o lo mucho que podamos crecer. —Natalia Lafourcade en Spotify Session.

Para mí todo se resume en una palabra: Sevilla. El lugar que amé, el amor que me encontró y las personas que se quedaron con partes de mí y me dejaron otras a cambio; es el origen de mi esencia cincelada en el viaje, modelada en las experiencias, una versión mejor de la que se fue.

Sigo con Antes de Huir. Ese punto justo después en el que duele todo, emocional y físicamente, que al final te adormeces y dejas de sentir. La vida pasa frente a mí como una película de la que soy espectadora. El sentimiento de no saber qué pasó, de querer estudiar los hechos y las palabras que se dijeron, de darte cuenta que estás viviendo en el pasado y querer huir.

Escucho Ya no te puedo querer y es que ya no te puedo volver a construir ¡qué más se puede decir! Amanece, miro por la ventana y me doy cuenta de que afuera ha llegado la primavera y estoy mejor; él y yo ya no nos entendíamos de todos modos, el invernal se terminó… Ha llegado el momento de dejar de querer.

Luego me dice que sigamos siendo amigos y escucho Para qué sufrir. Recuerdo lo bello que vi el mundo a su lado; agradezco las noches que se quedó conmigo, los besos dulces y salados, las conversaciones en la madrugada, la comida que cocinó para mí y decido que no voy a sufrir, NO HACE FALTA, que el mundo sigue siendo hermoso y simplemente lo dejo ser.

Pero entonces surge la duda ¿todo Lo que construimos se acabó? No creas que no valió la pena, no creas que no eres importante. Al final acepto que las historias terminan y Natalia dice que se las lleva el viento, espero llegue pronto un huracán; dejo que poco a poco el pasado se convierta en un fantasma y lo invito a caminar conmigo.

Conforme se acerca el final del álbum, decido que Estoy lista, que ha llegado el momento de volver a nacer y aunque no sé a dónde voy a llegar en este nuevo viaje, solo siento que debo irme, que ahora ya no tengo miedo. Voy a dejar que el tiempo haga lo suyo y me cure toda.

Y lloro, lloro y respiro hondo. Me limpio los restos que mi piel recuerda de ti y lloro escuchando No más llorar; paradójicamente es la canción con la que más lloro, pero son lágrimas nuevas… son de paz. Corro, miro la libertad a mi alrededor y ya no soy solo espectadora; saludo al sol, siento el viento en mi cara y me despeina, escucho los sonidos del planeta. De pronto me siento más liviana; está atardeciendo, es mi luto de amor que se oculta y empieza mi nacimiento de luna.

 

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